Historia

Teatro Campos Elíseos
El Teatro comenzó a edificarse el 3 de mayo de 1901, con parte del capital aportado por los hermanos Chavarri y a instancias fundamentalmente del empresario bilbaíno Luis Urízar Roales, tomando su nombre del solar donde se decidió emplazarlo, conocido como “Jardines de los Campos Elíseos”, en los que habitualmente se celebraban bailes y todo tipo de acontecimientos festivos. En poco más de un año, hacia el 7 de agosto de 1902, y bajo la apariencia de un singular edificio modernista (construido por el arquitecto Alfredo Acebal y el decorador francés Jean Batiste Darroguy), finalmente era inaugurado con la representación de Los galeotes por la compañía del Teatro de la Comedia, pieza de los Quintero premiada por la Academia.

Teatro Campos ElíseosConsiderada como una de las salas de mayor categoría artística, el Campos Elíseos, que pronto comenzaría a ser conocido como la Bombonera de Bertendona, fue durante años la plataforma escénica que impulsó con mayor acierto la pujante ópera vasca, por aquél entonces recién concebida. Aunque, por supuesto, la programación dramática y, en concreto, la comedia del Campos, desde los primeros tiempos de su existencia, destacó especialmente tanto por la afluencia de las mejores compañías del momento, como por la propuesta de una cartelera mucho más que competitiva.

De igual forma, en un principio como nueva experiencia y años después por pura necesidad, lo cierto es que el Campos Elíseos se vio abocado a programar además sesiones de cine. En sus comienzos, como mera amenización en los intermedios de las funciones teatrales mediante películas de corto metraje; y, con posterioridad, a través de proyecciones de un cine sonoro que, finalmente, acabó implantándose en la ciudad bilbaína.

Teatro Campos ElíseosPor su parte, referirnos a la trayectoria posterior del Campos Elíseos es hablar en gran medida de una sucesión de infortunios (recordemos el devastador atentado que sufrió en 1978 provocando el destrozo parcial de su interior) y otros desencuentros en lo que a su gestión respecta. Hechos éstos que, como no podía ser de otra forma, no sólo provocaron obligados paréntesis en su actividad, sino, y lo que es aún más grave, el progresivo deterioro de un emblemático Teatro, en otro tiempo, símbolo indiscutible de riqueza y diversidad cultural.

Es por ello que en los últimos años y, a través de un minucioso trabajo de rehabilitación, se ha intentado recuperar en la medida de lo posible el diseño original del edificio modernista que años atrás lo vio nacer en plena expansión económica, urbanística y cultural de Bilbao. Resurge así en todo su esplendor Teatro Campos Elíseos Antzokia.